31 de marzo de 2019
FACUNDO VITALE
Alumni Azuleño se despide hoy del Torneo Regional Federal Amateur. Ocupa el último lugar en su zona, habiendo obtenido un punto de los veintiuno que disputó. El entrenador habló con EL TIEMPO y sin escapar a propias responsabilidades, abordó la difícil tarea de sostener una idea de fútbol (la que lo representa en cualquier circunstancia competitiva) entre tantos condicionamientos extra campo de juego.
Facundo Vitale, entrenador de Alumni. “Es difícil generar en los jugadores optimismo cuando vienen esos resultados adversos”, dice.NACHO CORREA
Por Silvio Randazzo.
No suele ser aceptado con unanimidad ese pseudo axioma que concluye: “Se juega como se vive”. En parte, también, porque no pareciera quedar claro que noción de vivir es la que se compara con la de jugar. Pero, bueno, ahora vamos por otro andarivel. Pero sí es menester enfocar que el fútbol (en todo su contexto) replica comportamientos (y consecuencias) que también forman parte del menú de vida, diríamos, no deportiva. Por ejemplo, ¿qué hacer con los condicionamientos, con todo aquello que viene enturbiar el curso dichoso de nuestras acciones y, también, nuestros ensueños?
En muy buena medida, la campaña de Alumni Azuleño en el Torneo Regional Federal Amateur se trató de eso, de cómo sobrellevar los condicionamientos. ¿Y cuál campaña no es así?, dirán lxs lectores, con suma razón. Queda notoriamente explícito luego de abordar la totalidad de la charla que EL TIEMPO mantuvo como Facundo Vitale, el entrenador del plantel albinegro. Condicionamientos de experiencia, condicionamientos económicos, condicionamientos institucionales, condicionamientos aspiracionales. Mucho de lo que excede a cómo se patea un tiro libre, pero que lo atraviesa.
Se le propuso al DT internalizarse en los resortes que hicieron de esta participación alumnista en el certamen de AFA, una muy mala cosecha de puntos. No es nada grato poner la cara en circunstancias así, y Vitale lo hizo, defendiendo con pormenores el porqué de las elecciones tácticas, de una filosofía que no halló correlato positivo en la tabla, de una estética que pulseaba con los ánimos alicaídos.
“Nunca negociamos la manera de jugar”, “de otra manera no lo podíamos hacer”. Entre el orgullo y la conclusión práctica, el director técnico de la cebra habló con este medio de la corteza de esta participación en el campeonato federal y de las raíces del proyecto, respecto del cual considera que los ocho partidos que el plantel abordará en esta edición (hoy juega ante Racing y se despide), es parte del cimiento de una construcción que necesita de tiempo y compromiso de todo el “elenco” futbolístico local.
–La única perspectiva analítica no puede ser la del resultado, no obstante el peso que tiene en esta campaña. ¿Qué aspectos ponderás del devenir de Alumni en el Regional Amateur?
–Antes que nada, lo que es para destacar es que más allá de la exigencia del torneo y de las exigencias que fueron representando los rivales, nunca negociamos la manera de jugar. Seguimos buscando un juego de la misma manera que lo hicimos a lo largo del campeonato local. Nunca nos traicionamos, mantuvimos nuestra filosofía de juego.
–¿Eso estaba totalmente explícito a priori eso? ¿Que no iban a proponer mutaciones de fondo al estilo de juego típico del equipo?
–Tuvimos un intento por jugar siempre de esa manera, aunque esto no quiere decir que lo hayamos hecho en cada minuto del torneo. Por abajo, asociado, con un compromiso estético. ¡Y porque de otra manera no lo podíamos hacer!
Cuando terminamos las dos primeras fechas, empate con Huracán y derrota ante Ferro, les decía a los chicos que no se podía buscar de otra manera, porque no teníamos los intérpretes para otra cosa, para buscar con pelotas por arriba, jugadores en el contacto como para someter a los rivales. Entonces, la única forma era tratar de desarrollar un juego que ponga la técnica en el centro de la mesa, por sobre todo. Porque desde lo físico, por los portes de nuestros jugadores, nos costaba muchísimo.
No teníamos la gran talla de jugadores necesaria para jugar esa segunda pelota que todos, todos los equipos de esta zona jugaban. Todos arrancaban lanzando la pelota en un juego directo y luego tratar de resolver con la jerarquía, en segunda jugada, de los jugadores de mitad de campo para arriba. Alumni respetó su identidad, más allá de lo que deparó el resultado.
–El convencimiento de tu parte es patente sobre cómo debe intentar jugar tu equipo. De todos modos, ¿hubo una coyuntura en la que, condicionado por resultados, barajaste una modificación a la idea? ¿O el solo pensarlo ya te parecía traicionarte?
–No, no…nos pasó la de tener esa discusión: tenemos a Juan Siris, jugador de un metro setenta, Zirilli con un metro setenta, tuvimos la ida de Rodríguez Bruno que, bueno…estamos felices porque durante el proceso pudo quedar en el fútbol de Capital. Un jugador que nos daba más porte físico en las divididas, que podía jugar de extremo o de centrodelantero. Parodi, en la liga local puede jugar más estático, más centrado entre los marcadores centrales. En este torneo, los centrales son tremendamente mucho más grandes y potentes, lo que nos obligaba a encontrar a Facundo por abajo o lanzado al espacio. En Mazzante teníamos a un jugador de técnica, como lo es Elgart, sin tanta marca y recuperación; Ridao se enferma en medio del campeonato, que nos pegó un susto tremendo a toda la familia de Alumni. Por suerte está bien. El “Negro” Blando es un tremendo administrador, es mejor cuando tiene la pelota que para recuperarla. Entonces, cuando vos analizás los jugadores que tenés, echás por tierra eso de ir a un juego más físico, a dividir la pelota. De lo que más se discutió es de los cambios de esquema; decidimos cambiar con cinco zagueros en San Cayetano y nos gustó mucho. Ahí jugamos un poquito con más transiciones rápidas, por afuera. Fue algo distinto de lo que veníamos haciendo. Pero siempre te quedás condicionado por lo que tenés.
“La zona era un poco irreal”
–Después de la derrota con Ferro en Olavarría, el equipo, como colectivo, había gustado bastante. Creo que se elogió más al Alumni derrotado que al Ferro vencedor. ¿Duró demasiado poco ese optimismo futbolístico logrado pese al resultado? ¿Fracasaron rápidamente al intentar replicar ese rendimiento?
–Sí, totalmente. Nosotros vemos una especie de bisagra a partir de esa segunda fecha. Después jugamos con San Cayetano, pero no pudimos jugar en ese nivel. Es verdad que con la finalización de la primera ronda perdimos un poco de impulso. Es difícil generar en los jugadores ese optimismo cuando vienen esos resultados adversos.
Por entonces yo les remarcaba que estén tranquilos. Mi premisa era ir partido a partido; en las primeras notas hablábamos de que no podíamos mirar el torneo allá lejos, no podíamos vivirlo así. Las derrotas fueron minando el ánimo del plantel, si bien yo les aseguraba que siguieran buscando, básicamente esto de decir “juguemos a lo que sabemos hacer nosotros, y seamos disciplinados y ordenados”. Yo estoy seguro que ése es el camino, y también estoy seguro de que esto es un proceso muy largo, y espero que Alumni lo pueda estar jugando durante muchos años seguidos, ya que tiene un plantel muy joven que se puede consolidar como jugadores de este nivel. Lógicamente tendremos que aprender todos como institución: desde lo organizacional, lo operativo, nosotros como cuerpo técnico y los jugadores deberán hacer un esfuerzo más para mejorar todavía.
–Se evidenció bastante el salto que dio el torneo cuando se reestructuró.
–Eso también, sí. No era fácil borrar de un plumazo esta ausencia en torneos regionales, y borrar también el tremendo salto que dio el fútbol local en semanas. Hay que atender que pasamos de jugar en un Argentino C a estar en una zona donde…era un poco irreal. Si vos analizás la zona que le toca a Alumni, es irreal; jugamos con tres equipos (Ferro, Racing y San Cayetano) con aspiraciones manifiestas de ascender, con presupuestos altísimos para la categoría. Más allá de todo, prefiero jugar con estos equipos buenos y poder aprender de una competencia de calidad. Pero el salto fue por muchos lados.
¿Cuántos jugadores nuestros venían jugando regularmente el Argentino C? Muy pocos. Y nos toca jugar con Independiente, que 2018 perdió el ascenso al Argentino A; con Ferro, que ya se estaba armando para buscar el ascenso, al igual que Racing. Y el equipo de Saladillo viene de jugar Argentino B.
Nosotros teníamos que pegar saltos de todos lados, y ese aprendizaje no se puede hacer en tres meses.
–¿Cómo fue la asimilación intelectual y emocional del plantel a las dificultades y las circunstancias que fue deparando este certamen?
–Veo que tenemos posibilidades en torneos así. Hubo cosas que tanto los chicos como el cuerpo técnico hicimos bien y otras tantas, no tan bien. Te lo juro que cada vez que vas de visitante te hacen sentir la condición desde el primer instante, tanto los árbitros como la gente de cada club. Tenemos que ser más inteligentes para ponernos en el centro del problema, para poder resolver estas cuestiones. No es lo mismo hablar, la protesta en la liga local que en este torneo, con árbitros de mayor jerarquía, donde ante la mínima complicación y mas de visitante, te amonestan enseguida. Forma parte del proceso y de la necesidad de seguir evolucionando.
Y en lo emocional también. ¡Te puedo dar un montón de ejemplos! Está el partido con Saladillo en cancha nuestra: en el mejor momento de Alumni, cuando nos ponemos 1 a 1 y estábamos llegando por todos lados, en el segundo tiempo, de golpe se arma una trifulca en el círculo y el partido te lo congelaron. Tenemos que aprender de esas situaciones, todos tenemos que aprender: cuándo bajar un cambio, en qué momento enfriar el juego, cuándo acelerarlo. Uno también hace autocrítica como entrenador y soy conciente que debo seguir mejorando.
“TRABAJAR POR UN FÚTBOL GRANDE”
–Facundo, en este tipo de torneo, cuando sos Alumni pero, a la vez, sos Azul, ¿queda en evidencia el peso institucional que tiene cada liga?
–Por mi experiencia, te digo que sí. El primer partido, con Saladillo, tenemos penal, a los 3 minutos, en nuestra área. Dudosa. Cuando ya termina el partido, lo entierran de cabeza a Parodi, un penal más grande que una casa, y el árbitro no cobró. Y te pasa que vas a Racing y el primer gol te lo hacen a partir de un centro que bajan con la mano, y después, en una jugada inmediata, hay un claro agarrón a Marcelo Duarte en el área rival, no te lo cobran. Te hacen pesar la historia de cada uno de estos clubes.
La única forma es el año que viene estar ahí y ser cada vez más competitivo, más incómodo, hasta ganarte el derecho de competir con ellos mano a mano.
–Visto ya el desenlace, ¿qué valoración hacés del proyecto que Alumni -como institución, no tan solo como plantel futbolístico- puso en marcha para afrontar el Regional?
–Creo que esta fue la primera oportunidad, un disparador. Cuando arrancamos, lo hicimos con mucho miedo, es verdad. Uno no debe olvidarse de donde venía la situación. Te enterás que se baja El Fortín, se baja Estudiantes, equipos con un poderío económico importante; se bajan Independiente de Tandil y Kimberley de Mar del Plata. Ahí es cuando vos decís “che, esto es groso. ¡Se está bajando cada nene en la provincia!”. Y luego decís: “¿Y vamos? Sí, vamos. ¿Y con qué vamos? Vamos con los jugadores nuestros, y vamos con la identidad del club, y reforzaremos con chicos que tengan la voluntad de venir a dar una mano al club y a aprender con nosotros”. Entonces, en ese primer momento estábamos pensando qué nos depararía. Después te metés en la competencia y comprobás que en la competencia no estás muy lejos, es la realidad. Incluso en un grupo con equipos dispuestos a ascender.
–El factor económico desnivelando…
–Claro. Nosotros lo comprobamos: desde lo futbolístico no estuvimos lejos. Debemos generar condiciones de trabajo para que cada vez los chicos puedan ser más profesionales. Y, por supuesto, hay que seguir compitiendo; la experiencia y la jerarquía de un jugador no se construyen de un año para el otro ni en ocho partidos. De 10, 11 meses de fútbol que vos tenés en el año, cuatro meses lo dedicaste a un torneo que es superador de lo que hacemos en la liga. Bueno, entonces si lo mirás por el resultado van a decir “se perdió, no lograron nada”. Eso lo dicen los que solamente están mirando el resultado. ¡Y nosotros no podemos mirar solamente el resultado! Nosotros miramos que hubo aprendizaje, que para estar a otra altura tenemos que hacer cosas distintas de las que hicimos, que el club tiene que hacer el esfuerzo.
Hay que seguir trabajando por un fútbol grande, por un Azul metido cada vez más en el ámbito federal. Quieras o no, éste es un fútbol más exigente. Ojalá la ciudad se encolumne y se contagie.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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